1 de mayo de 2021

7 Aprendizaje

Pintar el papel de cocina me hizo reflexionar sobre la cantidad  de desechos que producimos los seres humanos, producto de lo que diariamente compramos, muchas veces sin necesitarlo.  

Como ustedes saben el papel de cocina está destinado a la limpieza. Generalmente lo utilizamos cuando cocinamos, cuando tenemos que recoger algún líquido derramado o restos de comida. Muy pocas veces lo utilizamos en un 100%. Como es un producto muy barato su único valor es convertirse en desecho.  

Como solución al problema del desecho humano, muchos apoyamos el reciclaje, pero me di cuenta que esto no es suficiente.  Me pregunto, ¿de qué sirve reciclar si cada vez desechamos más y más?, ¿de qué sirve reciclar si cada vez queremos más y más?.

Es como un círculo vicioso que encubre nuestra insaciable necesidad de consumir, muchas veces, cosas que no necesitamos.

Además de la sana costumbre de reciclar tenemos que detenernos en el consumo. 

La única solución posible frente al aumento exponencial de desechos que producimos los seres humanos es reducir el consumo, aunque esto implique la pérdida de lo que llamamos bienestar. Para reducir el consumo debemos conocer cuales son nuestras verdaderas necesidades y eso implica revisarnos a nosotros mismos.

Mucha gente compra por impulso, sin detenerse a pensar de dónde viene ese impulso? ¿Qué produce esa necesidad de consumir? De dónde surge la necesidad de tener más y más?.

Debemos hacer el esfuerzo por comprender que esa necesidad es creada y existe únicamente en la mente de cada uno de nosotros. ¿Qué la produce?

Muchos creen que elegir entre comprar un producto de una marca o de otra es un ejercicio de libertad. Para mi esa es una manera absurda de abordar un problema complejo. Pienso que la persona es verdaderamente libre cuando puede reconocer qué es lo que produce el irrefrenable impulso que le hace comprar cosas que no necesita.

Frente a esto, sugiero que   volvamos a nuestro refugio, a nuestro caparazón donde nos sentimos cómodos y preguntarnos.  Realmente necesito este o aquel producto?

Responder a esto con honestidad y actuar decididamente es la clave.

Si no actuamos pronto las consecuencias pudieran ser desastrosas 

Durante la pandemia, encerrados en casa, sin bares, fiestas, viajes, tiendas, restaurantes, hoteles; con el freno del consumo y del derroche, experimentamos lo que tenemos que hacer para mantener la estabilidad ambiental  del planeta.

Todos tuvimos la oportunidad de darnos cuenta cómo el aire de la ciudad antes contaminado, ahora estaba limpio.Todos vimos videos de animales paseando por por la ciudad y peces nadando en las transparentes aguas del mar.

Barcelona estaba limpia, sus playas más cristalinas, su atmósfera diáfana y su aire más puro. Todos fuimos testigos de lo que tenemos que hacer si queremos cambiar las cosas. No nos podemos engañar. Al frenar el consumo todo cambió. ¿Estaremos dispuestos a aprender de esta experiencia? 

A través de mi obra artística quiero mostrar la belleza que puede surgir de un material desechable y sin aparente valor. Con esto quiero mostrar que el desecho es un asunto de valoración. Todo lo que nos rodea tiene valor, hasta una simple hoja de papel absorbente de cocina.

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